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Heavy and Soft
Héctor Martín González Jueves, 12 de Julio de 2012 02:03
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La XXI edición del Festival Canarias Jazz y Más Heiniken dio el pistoletazo de salida en lo que refiere a Santa Cruz de Tenerife en la Sala de Cámara del Auditorio de Tenerife 'Adán Martín', ayer 12 de julio. Todo empezó unos minutos después de las nueve de la noche y aparecía con aire distendido en el recinto capitalino el primer grupo, quinteto, del británico Anthony Strong. A las diez y media de la noche saldría la pianista nipona Hiromi Uehara en formato de trío.
Soft
Desde que Anthony Strong dio los primeros acordes de su concierto todo el público asistente, que abarrotaba la sala, tuvo claro que se iba a divertir. Strong y banda dieron muestra de que contaban con los quilates necesarios como para dar un toque de distinción a la siempre difícil misión consistente en abrir una velada y más un Festival como el de Canarias. La particular capacidad que demostró Anthony a la hora de cantar y tocar el piano resultó ser de destacar. No dejó ni un momento de mostrarse absolutamente encantador y participativo con el público. Desde ese punto de vista, el crooner dio muestras de un estilo muy directo y asentado en modales de showman que entretuvieron a todos los espectadores durante la hora y cinco minutos de espectáculo. El concierto comenzó con aires cercanos al blues y poco a poco fueron desgranándose canciones que podrían haber enjoyado cualquier concierto del gran Frank Sinatra o de otros grandes cantantes de esa época. Pudimos disfrutar de una excelente versión de I won't dance, por ejemplo o de una deliciosa My Ship de Kurt Weill (con letra de Ira Gershwin) que como se encargó el mismo Anthony de recordar también fue el autor de canciones como Mack The Knife.
Así iba pasando, entretenida la velada con un quinteto que arrancó del respetable más de una vez aplausos y ritmos al compás. A Anthony lo siguió con gran audacia una tremenda banda que no se imponía a lo que el vocalista y pianista realizaba, de esta manera brilló él en mayor medida. Los músicos fueron Tom Farmner al bajo, Chris Preece a la batería, George Philips al saxo y Rob Greenwood a la trompeta. En ello consistió el éxito de su show, estaban, se intuían pero no restaban protagonismo a Strong.
La simpatía de Anthony seguía en su punto más álgido pidiendo hacer una foto a los espectadores algo que arrancó la risa hilarante de todos. Con buen humor y con versiones tan bien realizadas de 'But not for me', entre otras, llegábamos a un verdadero hit single (que se puede disfrutar en youtube) para Strong, la versión que realizó de Cheek to Cheek fue realmente rápida e hizo vibrar al público. Tuvo tiempo también para dejarnos en el paladar canciones como 'For once in my life' popularizada por músicos de la talla de Stevie Wonder y Tony Bennett.
De ahí hasta casi el final de su intervención, más chascarrillos, más bromas y más buena música. Contó, haciendo que interpretaba 'Fly me to the moon', que le gustaba sentir como aplaudían 'al estilo Frank Sinatra' al comenzar un tema y después hacerse el sorprendido. Un bis con dos canciones, una de ellas a bajo y voz, especialmente destacable, puso el punto y final a la actuación de Strong que dejó un buen sabor de boca y la sensación de que se trata de una firme promesa en el firmamento vocal y pianístico del jazz de corte clásico, más orientado al swing.
Heavy
Después de un descanso la noche continuaba frenética ¡Por fin teníamos la oportunidad de disfrutar de Hiromi en versión trío! En su grupo destacaba un nombre de manera extraordinaria, nada más y nada menos que Anthony Jackson (Michel Camilo, Michel Petrucciani, Chick Corea) y completaba el trío un batería a la altura, Simon Phillips. Los tres instrumentistas realizaron un concierto excepcional y atrevido llegando a poner lo que se suele denominar 'el arte del trío' a un alto nivel dentro de las músicas ricas en improvisación.
Lo más característico de Hiromi fue lo expresiva que resultó a las teclas. La nipona nos dio muestras de su alarde con su instrumento y la violencia con la que se empeñaba en dar todo de sí era tal que en muchas ocasiones se levantaba de la banqueta del piano para poner todo su cuerpo al servicio de la música. Comenzó el concierto con la canción que da título a su último álbum, Voice. Disco que a propósito ha grabado con los mismos protagonistas del show de Tenerife. En algunos momentos Hiromi parecía una verdadera gata que lo mismo se encrespaba o se escondía ante su piano.
Otra de las notas fundamentales para entender el show de este trío fue el tamaño de la batería. Con gran cantidad de platos y dos bombos, el número de parches del set superaba con mucho el habitual en los conciertos de jazz. El londinense daba con fuerza con sus baquetas y eso se notó y en exceso quizás. En la primera parte del concierto hubiéramos querido escuchar con algo más de nitidez a Jackson, tal era el empeño del percusionista que en algunos momentos tapaba el hacer del maestro norteamericano de las seis cuerdas. No obstante lo dicho, el viaje estaba claro y era nítido. Sentíamos sumergirnos en una experiencia brutal asentada en la fuerza que estaba desplegando el batería en cada momento. Casi se podría decir que se trataba de un show de rock con lo mejor del jazz, o viceversa. El concierto dejaba momentos de experimentación libre y de fusiones al estilo Joe Zawinul con un vistoso teclado rojo, Nord Lead, haciendo de las suyas en Now or never.
Los músicos estaban muy ensamblados y sobre todo pianista y bajista se miraban con la satisfacción típica en sus caras, todo estaba saliendo a la perfección. Nos sorprendieron con un medio tiempo con sabor a blues en el que Hiromi se permitía alguna licencia, intercalando compases muy descarados de Aguas de Marzo de Antonio Carlos Jobim. En este tema se les notó con ganas de acentuar el aspecto más ambiental de su carrera.
A los 53 minutos de concierto Hiromi se quedó sola en el escenario. Ello supuso una división del show y una tregua entre tanto bombo y platillo. La japonesa siguió tirando de virtuosismo y de indudable técnica y con inclusiones en el tema de algunos acordes de canciones del gusto del amante del jazz como es el caso de My favorite things. Así, no cabe duda, Hiromi iba convenciendo al más crítico espectador. Era tal el frenesí de la protagonista que más de una vez se le escuchaba musitar el paso siguiente de la composición. En alguna ocasión se le veía meneando la cabeza cual si de rock se tratase. Con la vertiginosa vuelta de bajo y batería a escena el ritmo no se hizo esperar y hubo momentos tan pulcros, tan geniales que hubiera sido firmado por cualquiera. En ciertos momentos nos pareció que el objetivo de Hiromi y compañía era hacernos bucear en un intenso concierto de Rock progresivo. Quizás echamos en falta algún ápice de presencia de Jackson. No pudimos vivir ninguno de sus famosos solos pero está claro que él era núcleo fundamental del armazón, del ritmo del concierto. Solo por eso ya merecía su inclusión en la banda.
El concierto acababa a las 12.05 de la noche con la sensación de haber vivido un mundo de sonoridades difíciles de volver a reproducir en una velada de contrastes provenientes de la capacidad de un crooner y banda muy capaz y de un trío absolutamente asentado y duro. En consecuencia, por lo general, excelente primera jornada del XXI Festival de Jazz en Canarias con una excelente entrada de público que llenaba todo el recinto santacrucero. En lo que a Tenerife se refiere, el Festival vivirá su segunda jornada en el lagunero Teatro Leal, a partir de las 21.00 horas con las actuaciones de Jerry González y Tana Santana Sextet.





Comentarios
Si comparamos el concierto de Hiromi y el de Jerry podemos escuchar a dos generaciones distintas que interpretan (y viven) el jazz de diferente forma. Mientras que en el primer concierto prima la fuerza y la rapidez, el batería me dejó sordo y no creo que haya sido un problema de sonido, pienso que es la onda actual que yo defino como jazz-atletismo. En el segundo caso priman las canciones y las melodías, los silencios (que también forman parte de la música), la improvisación y permitir que los miembros del grupo se puedan lucir.
Me sorprende lo bien valorado que es lo primero y lo poco valorado que es lo segundo (a juzgar por las reacciones del público). No me considero experto para evaluar la técnica pero no me cabe duda que en ambos casos es correctísima.
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